Historia

UN REPASO A LAS FIESTAS DE NUESTRO BARRIO

La fiesta, la alegría, el regocijo, lo lúdico, forman la parte más noble de la actividad humana, la más altruista. La que pone en contacto con nuestro ser más íntimo, donde se conjuga la ilusión, la esperanza y los más acariciados sueños.

La historia de las fiestas de una sociedad, de un pueblo, de un barrio, es la historia de su maduración, de su conformación como sociedad, como pueblo, como barrio. En los años sesenta, los terrenos que hoy ocupa el barrio del Pilar, no eran más que montículos y barrancales baldíos a las afueras de Madrid, poblados por higueras, por varios rebaños de ovejas y algunas huertas, regadas por los arroyos que corrían por estos campos.

Para dar solución a la escasez de la vivienda ante la enorme emigración interior, fruto del desarrollismo de los años sesenta, nace el Barrio del Pilar, impulsado por José Banús, hombre del Régimen, y con amistades directas con el Dictador.

Apenas se había terminado de construir la primera fase del barrio empezó a funcionar la asociación de cabezas de familia, asociación adscrita al Régimen, cuyos dirigentes eran mayoritariamente falangistas. Esta asociación organizó las primeras Fiestas del Barrio.

Estas Fiestas comenzaban con el desfile de gigantes y cabezudos, les seguían los partidos de fútbol de solteros contra casados, los concursos de tortillas, los juegos infantiles con sus carreras de sacos y rupturas de pucheros. Además se instalaba una modesta verbena con caballitos y poco más. Todo esto se montaba en los campos conocidos como “Huerta del obispo”, hoy ocupadas por los campos de fútbol de la Unión Deportiva. Otros años se instalaban en los terrenos que hoy ocupan los edificios de la calle Rivadavia.

PRIMERAS FIESTAS POPULARES DEL Bº DEL PILAR

Aunque a nivel general de Madrid, las Fiestas populares de los barrios vienen con las primeras elecciones municipales de 1979, en el barrio del Pilar, debido a las fuerzas que tenían sus asociaciones, se anticiparon a la era democrática. En los campos de fútbol que existían en la explanada del Instituto Gregorio Marañón, todos los colectivos que formaban la asociación de vecinos “La Flor” y el “Centro Cultural” organizaron los primeros festejos públicos de las Fiestas del Pilar.

Según nuestros datos, fue en el año 1978, siendo alcalde José Luís Álvarez, último alcalde del franquismo, y presidente de la asociación de vecinos José Gávez, cuando se realizaron las fiestas con una fuerte implantación. Estas fiestas ya tuvieron repercusión en la prensa.

Es importante reseñar el componente reivindicativo que tuvieron estas fiestas. En la primera etapa, antes de 1978, las reivindicaciones más importantes eran la creación de parques, zonas deportivas, transportes, carestía de la vida, etc. En las celebradas en el 78, la lucha contra el centro comercial La Vaguada impregnaba la tabla reivindicativa.

Hay que destacar el compromiso personal que tuvo que asumir el presidente de la asociación de vecinos, ante los riesgos, problemas, limitaciones y amenazas que se emitían desde la alcaldía.

Estas fiestas se montaban totalmente por la comisión de fiestas. Esta comisión, compuesta por una representación de todos los grupos que participaban en el “Centro Cultural” y la AA.VV “La Flor” y abierta a todo aquel que estuviera dispuesto a trabajar, organizaba la totalidad de las fiestas; desde la contratación de feriantes y músicos, hasta quien debiera ser el pregonero, desde la distribución de los espacios, hasta el control del dinero y la limpieza. El ayuntamiento no participaba en nada. Únicamente para dar los permisos, la luz y el agua.

LAS PRIMERAS FIESTAS INSTITUCIONALES

Con la llegada de Tierno Galván a la Casa de la Villa se abrieron las puertas del Ayuntamiento, tantos años antes cerradas. Su postura en la alcaldía provocó una gran válvula de escape que sirvió para dar salida a tantas energías reprimidas, a tantas frustraciones, a tanta creatividad, a tantas ilusiones secuestradas durante décadas.

Desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, se interviene para recuperar fiestas como los Carnavales, celebrar el Primero de mayo abriendo la Casa de Campo, se potencia y se abre toda clase de participación en la organización de las fiestas de San Isidro. Toda esta apertura provocó un importante movimiento cultural que ha sido conocido como “Movida Madrileña”.

Como en otros distritos, en nuestro barrio la Comisión de Fiestas también fue apoyada desde la Junta Municipal entre ambos, Comisión de Fiestas y Ayuntamientos organizan las fiestas desde la contratación de los músicos, hasta la elección de pregonero pasando por la fijación de horarios, organización de feriantes,…

EL “VACIADO” DE LA COMISION DE FIESTAS

Con los años, la intervención del ayuntamiento en la organización, coordinación y subvención de la Comisión de Fiestas, terminó por hacerse imprescindible, trayendo consigo importantes consecuencias. Una parte importante del movimiento ciudadano cayó en la creencia de que toda organización debía llevarse a cabo desde las concejalías y, más aún, que desde el Ayuntamiento se podían realizar toda clase de actividades.

A la par, en el año1984, el parlamento español discutía la Ley de Régimen Local. Esta ley limitaba la participación de las asociaciones de vecinos encasillándolas únicamente “ a los consejos de participación ciudadana de las Juntas Municipales, preparación de Fiestas o realización de trabajo que las Junta no pueden llevar a cabo de cada distrito “.

La Comisión de Fiestas, año tras año, fue quedando con menos competencias y en ella menos participantes, hasta el hecho de llegar a ser compuesta únicamente por la asociación de Vecinos y los clubes deportivos, con el único objetivo de conseguir caseta que les permitiera obtener fondos económicos.

Desde el Ayuntamiento se comenzó a contratar empresas para gestionar las Fiestas y diferentes actividades que antes hacían de forma voluntaria las asociaciones.

Con la llegada de Álvarez del Manzano la participación ciudadana en la vida municipal siguió el deterioro que ya había empezado en la última etapa del PSOE. Y en referencia a las fiestas terminaron por vaciar de contenido la comisión de Fiestas, manteniéndola como un mero trámite, en donde ya no servía como espacio para organizar las fiestas, porque el Ayuntamiento iba con todo cerrado.

Por otro lado frente a las propuestas que traíamos las asociaciones, eran rechazadas de plano. Y en los casos en las que llevábamos a cabo nuestras propuestas sin los medios y espacio óptimos, nos encontrábamos en los años siguientes normativas nuevas dispuestas a impedir por todos los medios que repitiéramos.

Las fiestas del Pilar se han adentrado en los últimos 15 años en un vacío de participación donde las asociaciones rara vez organizábamos alguna actividad, y nuestra participación se ha limitado a entrar en el sorteo de casetas, que éstas a la vez, han ido disminuyendo por criterios del Ayuntamiento.

En resumen, el Ayuntamiento acabó por fulminar la participación vecinal mientras dejaba la gestión y explotación económica a empresas privadas. Cambiaron el modelo original de unas “Fiestas participativas” por las “Fiestas negocio”.

ORIGEN DE LA PLATAFORMA POR UNAS FIESTAS POPULARES

Ante la falta de participación en la comisión de fiestas, varias entidades que durante los últimos años coincidíamos en las reuniones para “arañar” un espacio en las fiestas de nuestro barrio, decidimos, en el 2004, juntarnos para unir fuerzas y trabajar conjuntamente en la recuperación nuestro protagonismo: el de las asociaciones y los vecinos del barrio.

Con un manifiesto, un programa de actividades propio y una gestión compartida y solidaria de las casetas que sortea el Ayuntamiento, abrimos una nueva etapa en las fiestas de 2004 reivindicando unas fiestas de carácter popular y participativas.

La participación de aquel año como Plataforma en la comisión de fiestas, consiguió además cristalizar reivindicaciones de años anteriores: como la participación de grupos musicales del barrio.

La consolidación de la Plataforma ha permitido que en estos últimos años hayamos conseguido mayores cotas de participación en las fiestas del barrio. Pero, entendemos que falta cambiar muchas cosas para conseguir que las fiestas de nuestro barrio, sean realmente participativas y abiertas a las entidades y vecinos del distrito.

El Ayuntamiento parte de unos esquemas de entender las fiestas muy alejados del origen de las mismas; un espacio de encuentro, diversión y sobre todo participación. Ha cambiado este modelo por el de unas fiestas de escaparate y con una alta presencia de negocio para algunas empresas.

El Ayuntamiento mantiene desde hace muchos años un esquema en el que las entidades estamos relegados a un segundo plano en las fiestas. Nuestra presencia física, está sujeta a otras prioridades de la programación, tanto en espacio físico (las casetas se ubican en un pasillo) como en actividades (se nos ofrecen horarios de “relleno” y el resto de la programación está cerrada y sin posibilidad de cuestionarla en la comisión de fiestas).

En estos últimos años, de actividades y programas alternativos organizados por la plataforma pese a las negativas institucionales, el Ayuntamiento ha ido cediendo horarios de la programación oficial a actividades organizadas y promovidas por las entidades del barrio.

Sin embargo se niega en rotundo a dotar de mayor espacio a la participación ciudadana, limitando el numero casetas para asociaciones negando espacio alrededor de éstas para desarrollar otras actividades que no sean la de servir bebida y comida

Año tras año la Plataforma por unas fiestas populares sigue aumentando en apoyos e integrantes y abriendo la brecha por donde colar la participación de nuestras asociaciones y vecinos del Barrio del Pilar.

¡Felices Fiestas!

de todos/todas para todos/todas